Antes de escribir código decidimos tres cosas contigo: a qué sistemas puede acceder el agente, qué acciones puede hacer por sí solo y en qué momento tiene que esperar a una persona. Esas reglas forman parte del diseño, no de un documento aparte.
Después preparamos un conjunto de ejemplos reales de tu empresa para comprobar que el agente acierta, y lo volvemos a pasar cada vez que algo cambia. Cada acción queda registrada, así que siempre puedes saber qué hizo y por qué.
Para una empresa en Barcelona el primer taller suele ser presencial; el resto del proyecto se hace en remoto. El código queda en tus repositorios desde el primer día.